Un manglar es un ecosistema costero tropical o subtropical compuesto por árboles y arbustos adaptados a vivir en suelos húmedos, con poca disponibilidad de oxígeno y, en muchos casos, con una elevada concentración de sal.
Estos bosques se desarrollan principalmente en zonas protegidas de las costas, estuarios, lagunas y desembocaduras de ríos, donde se mezclan el agua dulce y el agua salada. Sus raíces crecen en terrenos fangosos que quedan cubiertos por el agua durante parte del día, dependiendo de las mareas.
A diferencia de los árboles de un bosque tradicional, las especies de manglar han desarrollado adaptaciones extraordinarias para sobrevivir en estas condiciones. Algunas pueden eliminar parte de la sal a través de sus hojas, mientras que otras limitan la entrada de sal por sus raíces.
Los manglares también se reconocen fácilmente por sus raíces aéreas, que sobresalen del agua y del barro. Estas estructuras ayudan a sostener los árboles en suelos inestables y permiten el intercambio de gases en terrenos con poco oxígeno.

